En un salón de clases, mientras estabas en Londres, un comentario al aire referente a tu llamada, me incitó a escribir…
Mujeres, ¿para?
La insistencia de los polos homólogos para no repelerse,
Me acecha cada vez más…
La mujer de la isla enamoró a la del cable a tierra.
Y en su combinación,
En su contraste,
De isla a cerro,
De mona a morena,
De paisa a costeña,
Nunca dejaron de ser dos mujeres huecas,
Ansiosas de sexo,
De calor, compañía y amor…
Nunca dejaron de ser dos mujeres deseándose mutuamente.
David Rojas.
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1 comentario:
oye que bien escribes DavidRo..Me alegra mucho ver tu blog! un abrazote desde la fria Bogotá!
..Amarillita..
Gialla
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